Yakuza Kiwami 3 & Dark Ties se sitúa cronológicamente después de los acontecimientos de Yakuza 2 y propone uno de los episodios más atípicos dentro de la saga. Lejos del frenesí criminal de Kamurocho, la historia muestra a Kazuma Kiryu retirado en Okinawa, donde dirige el orfanato Morning Glory junto a Haruka. Su nueva vida gira en torno a tareas cotidianas: cuidar a los niños, pescar, cultivar un huerto y mantener el lugar en funcionamiento, ofreciendo una visión más humana y tranquila del Dragón de Dojima.

Sin embargo, como es habitual en la franquicia, el pasado vuelve a alcanzarlo. Un proyecto inmobiliario amenaza el terreno del orfanato y obliga a Kiryu a regresar al mundo del crimen organizado para proteger a su nueva familia. A lo largo de 12 capítulos, la narrativa alterna entre Okinawa y Kamurocho, combinando largas secuencias de diálogo con enfrentamientos y misiones secundarias. En comparación con otros títulos de la serie, la campaña principal resulta breve alrededor de 15 horas, aunque se ve ampliamente complementada por una enorme cantidad de actividades opcionales.

Entre estas destacan las propias del Morning Glory, como la cocina, el jardín, el cuidado de animales, la pesca o la ayuda escolar a los niños mediante pequeños minijuegos. A ello se suman los clásicos de la saga: karaoke, billar, boliche, dardos, recreativas SEGA, casino, mahjong y hasta juegos de Game Gear. El resultado es un equilibrio entre drama criminal y simulación de vida cotidiana que distingue a este episodio del resto. La expansión Dark Ties introduce una perspectiva distinta al poner al jugador en la piel de Yoshitaka Mine, uno de los antagonistas principales.

Esta campaña adicional, de apenas tres capítulos, explora su pasado y profundiza en su relación con los acontecimientos finales de Yakuza Kiwami 3. Su estructura se apoya especialmente en actividades secundarias ligadas a la reputación de Yoshio Kanda, mediante más de 200 tareas que incluyen misiones de ayuda, combates urbanos y desafíos sociales. También se desbloquea la Arena de Kamurocho, con modos centrados exclusivamente en la supervivencia y el combate continuo.

En el apartado jugable, ambos protagonistas comparten una base similar de combate: ataques normales, esquivas, contraataques y técnicas especiales. Kiryu cuenta con varios estilos, incluido el Ryukyu, mientras que Mine introduce un “modo oscuro” que potencia temporalmente sus habilidades ofensivas. El sistema de progresión permite mejorar estadísticas mediante dinero y puntos de habilidad, manteniendo la estructura clásica de la saga.
Técnicamente, el remake utiliza el Dragon Engine para recrear Kamurocho y Okinawa con una iluminación más avanzada y modelos actualizados. El resultado es visualmente atractivo, aunque se han detectado problemas previos al lanzamiento, como personajes borrosos en algunas cinemáticas, un detalle que empaña la presentación general y que se espera sea corregido con parches posteriores.