Resonance: A Plague Tale Legacy consigue ampliar el universo de la saga con una historia centrada en Sophia, una joven marcada desde niña por visiones relacionadas con una misteriosa isla del Mediterráneo. Mientras se prepara para seguir los pasos de su padre como saqueadora, termina viajando hasta ese lugar en busca de respuestas sobre sus pesadillas y el origen de aquello que las provoca. Las visiones de un antiguo soldado minoico tienen además un papel fundamental durante la aventura, ya que ayudan a Sophia —y al propio jugador— a comprender poco a poco los secretos de la isla y conectan de manera interesante los acontecimientos con A Plague Tale: Requiem, sin exigir haber jugado previamente los títulos anteriores.

Uno de los mayores aciertos de Asobo Studio vuelve a estar en la forma de construir su narrativa. Aunque resulta complicado hablar demasiado de ella sin arruinar algunas de sus mejores sorpresas, la historia consigue ganar fuerza conforme avanza y termina ofreciendo varios momentos capaces de dejar huella. La relación entre los personajes, las revelaciones y la manera en que se amplía el trasfondo de la saga hacen que el viaje resulte especialmente emotivo. A esto se suma una ambientación fantástica, con una Venecia y una isla recreadas con mucho detalle, donde la sensación de tranquilidad inicial va dando paso progresivamente a una amenaza cada vez más inquietante.

La exploración está estrechamente relacionada con uno de los elementos característicos de la franquicia: la luz. Sophia cuenta con un orbe que permite revelar símbolos ocultos cuando entra en contacto con determinadas fuentes de iluminación, algo que se utiliza para resolver numerosos rompecabezas. Estos comienzan siendo relativamente sencillos, pero poco a poco incorporan espejos, diferentes colores y estructuras más grandes que obligan a prestar mayor atención al entorno. El diario de Sophia también funciona como una herramienta importante, ya que contiene pistas y conocimientos recopilados por antiguos exploradores de la isla.

Los enfrentamientos, por su parte, representan una evolución respecto a las entregas anteriores. Sophia ya no depende exclusivamente del sigilo y puede enfrentarse directamente a los enemigos utilizando su espada, daga y diferentes herramientas. El sistema no pretende revolucionar el género, pero resulta ágil gracias a la posibilidad de esquivar y realizar paradas precisas que permiten llenar una barra de aturdimiento. Además, los puntos de Resonancia permiten desbloquear y mejorar seis habilidades que aportan algo más de variedad a los combates, especialmente durante los enfrentamientos contra los jefes.

El sigilo tampoco ha desaparecido, aunque ahora tiene una función diferente dentro de la experiencia. Las zonas oscuras y las herramientas relacionadas con la iluminación obligan a avanzar con cuidado, mientras que determinadas situaciones introducen momentos de tensión en los que escapar se convierte en la mejor opción. Lo más destacable es que Asobo consigue alternar exploración, combates, puzles y secuencias de sigilo con bastante naturalidad. Los cambios llegan generalmente en momentos adecuados y evitan que la aventura caiga rápidamente en la repetición.
En el apartado técnico, Resonance: A Plague Tale Legacy mantiene el elevado nivel artístico habitual de la saga. Las localizaciones destacan por sus paisajes y por la manera en que utilizan la iluminación para construir tanto belleza como tensión. La banda sonora de Olivier Derivière vuelve a desempeñar un papel fundamental, acompañando cada momento y reforzando especialmente las escenas más inquietantes o emotivas. El doblaje también está a la altura, mientras que la optimización resulta sólida, con únicamente pequeñas caídas de rendimiento durante algunas transiciones entre escenas.