My Hero Academia: All’s Justice busca cerrar con ambición la trayectoria de los videojuegos basados en la obra de Kōhei Horikoshi, dejando atrás la idea de un simple producto derivado para convertirse en una auténtica celebración de su universo. El título toma como eje narrativo el Final War Arc, uno de los momentos más intensos de la serie, y lo presenta con un enfoque mucho más cinematográfico y emocional que en entregas anteriores. El modo historia es el pilar de la experiencia. No se limita a encadenar combates, sino que construye un relato estructurado que permite vivir la guerra final desde distintos puntos de vista, tanto del lado de los héroes como del de los villanos.

La narrativa intercala escenas clave con enfrentamientos jugables, buscando reproducir el dramatismo del arco final y añadiendo contenido original pensado específicamente para el juego. El objetivo es sumergir al jugador en el conflicto, reviviendo momentos emblemáticos de la serie con un tratamiento interactivo más cuidado. Esta aproximación favorece especialmente a los seguidores de la obra, pero también intenta ser accesible para quienes no conocen todos los detalles del manga o el anime. En lo jugable, All’s Justice mantiene la estructura de los arena fighter en 3D, pero introduce mayor dinamismo gracias a los combates por equipos 3v3 y al cambio de personaje en tiempo real.

Cada luchador refleja fielmente su Quirk mediante habilidades propias, que pueden potenciarse durante la batalla con estados especiales como Rising o ataques definitivos de alto impacto. El sistema apuesta claramente por la espectacularidad visual, con movimientos exagerados y enfrentamientos muy vistosos, sin abandonar del todo la estrategia: la gestión de recursos, el momento de usar habilidades clave y la composición del equipo siguen siendo factores decisivos. Al mismo tiempo, los controles simplificados y las combos automáticas facilitan la entrada a jugadores menos experimentados, manteniendo un equilibrio entre accesibilidad y profundidad.

Además del modo historia, el juego ofrece múltiples modalidades secundarias que amplían su duración. Entre ellas destacan misiones cooperativas ambientadas en entornos urbanos, historias adicionales centradas en los personajes y combates personalizables que permiten recrear enfrentamientos icónicos con total libertad. Todo esto se apoya en el plantel más amplio visto hasta ahora en un juego de My Hero Academia, con estudiantes, héroes profesionales y villanos de distintas etapas de la serie, incluidas versiones ligadas al arco final.
Visualmente, el juego representa un avance claro respecto a sus predecesores. El estilo cel-shading resulta efectivo para trasladar la estética del anime, y los ataques especiales están dirigidos con un notable sentido del espectáculo. Sin embargo, algunos escenarios resultan poco detallados y repetitivos, especialmente en las modalidades secundarias, y ciertas transiciones de animación pueden sentirse rígidas en los momentos más caóticos. El rendimiento es generalmente estable en PlayStation 5, aunque se perciben pequeñas caídas en situaciones con muchos efectos en pantalla. En conjunto, se trata de un apartado técnico sólido, aunque no completamente pulido.