Después de nueve años desde su segunda entrega, Tripwire Interactive vuelve a la carga con Killing Floor 3, disponible desde el 24 de julio en PC, PlayStation 5 y Xbox Series. Esta nueva entrega nos traslada al año 2091, en un mundo devastado por hordas de monstruosos Zeds creados por la megacorporación Horzine, y nos pone en la piel de un especialista de Crepúsculo cuya misión es, básicamente, abrirse paso a balazos y fuego entre oleadas interminables de estas criaturas. Como siempre, la historia pasa a un segundo plano, cediendo protagonismo a la acción frenética y sangrienta. La campaña nos ofrece ocho mapas diferentes, donde deberemos sobrevivir a seis oleadas de enemigos mientras cumplimos objetivos que, aunque secundarios, aportan algo de narrativa para darle contexto al caos.

La esencia de Killing Floor 3 sigue siendo lo que más importa: eliminar Zeds y mejorar nuestras armas y personajes con los recursos que vayamos recolectando. Antes de lanzarnos al campo de batalla, un breve tutorial nos enseñará las mecánicas básicas: moverse, deslizarse, usar tirolinas y manejar las armas. Tras esto, la acción comienza con misiones que pueden jugarse en solitario, aunque el verdadero espíritu del juego brilla en modo cooperativo con hasta cinco jugadores más. Cada misión se selecciona desde el cuartel general, donde podremos elegir uno de seis especialistas —cada uno con habilidades y armas únicas— y personalizar nuestro arsenal antes de partir en VTOL hacia el lugar de combate.

Los especialistas, como Foster, Devlin, Imran, Luna, Nakata y Obi, cuentan con árboles de habilidades que se desbloquean cada dos niveles, permitiendo mejorar sus destrezas y adaptar el estilo de juego a nuestras preferencias. Sin embargo, solo podremos activar una habilidad por nivel, lo que nos obliga a tomar decisiones estratégicas. Además, sus armas se pueden modificar con hasta seis mejoras, desde cargadores hasta tipos de munición, para optimizar precisión, daño o cadencia de disparo. La personalización estética también está presente, con pinturas, stickers y accesorios para armas y trajes, aunque principalmente tienen un valor cosmético.

En cuanto a contenido, aunque Killing Floor 3 ofrece la misma atmósfera postapocalíptica y los enemigos clásicos que los fans conocen y adoran, la propuesta se siente un poco limitada. Algunas de las cartas son pequeñas y el bestiario no sorprende mucho, con apenas un par de jefes finales, uno de ellos con un diseño que recuerda a un personaje salido de Monstruos S.A., pero en una versión más terrorífica. Aun así, la inteligencia artificial de los enemigos es sólida y desafiante, manteniendo la tensión y obligándonos a estar siempre alertas.
El juego parece haber arrancado con ganas, pero aún queda la sensación de que podía ofrecer más, especialmente en cuanto a historia y modos de juego para un solo jugador. Por ahora, la experiencia está claramente enfocada en la cooperación en línea, siendo mucho más gratificante y estratégica en equipo que en solitario. Sin embargo, Tripwire ha dejado claro que Killing Floor 3 está pensado para evolucionar con el tiempo, prometiendo contenido adicional, nuevas misiones y expansiones que irán llegando en los próximos meses o incluso años.