Review. Eriksholm: The Stolen Dream
Eriksholm: The Stolen Dream nos transporta a una ciudad nórdica atrapada en el filo del colapso, donde el ingenio y el silencio son las únicas armas para sobrevivir. Este juego de acción y sigilo, desarrollado por el estudio sueco River End Games, está ambientado en un universo protoindustrial con toques steampunk que evocan una versión alternativa de principios del siglo XX. La historia sigue a Hanna, una joven que debe enfrentarse a un régimen opresivo mientras busca a su hermano desaparecido. La atmósfera está marcada por la paranoia de un país azotado por un misterioso virus y la vigilancia constante de un sistema totalitario. Desde el primer instante, la tensión se siente palpable: abrir la puerta y encontrarse con agentes de policía es solo el inicio de un entramado de secretos, persecuciones y decisiones difíciles.
Lo que destaca inmediatamente en Eriksholm es la credibilidad y expresividad de sus personajes, con escenas cinematográficas en las que Hanna transmite emociones profundas, casi al nivel de protagonistas de grandes títulos narrativos contemporáneos. Los escenarios, desde los estrechos callejones de la ciudad hasta minas abandonadas y islas misteriosas, están diseñados con meticulosidad, ofreciendo múltiples niveles y rincones que invitan a la exploración cautelosa. El juego premia la planificación y la observación detallada por encima de la acción desenfrenada. Cada superficie y sonido afectan tu sigilo: caminar sobre una rejilla metálica requiere sincronizarte con el ruido de un tren cercano, mientras que correr sobre tablas de madera puede asustar a aves que alertan a los enemigos. No se trata solo de esconderse, sino de dominar el entorno y saber cuándo moverse sin ser detectado.
Además de Hanna, en ciertas misiones se suma Alva, una aliada con habilidades complementarias que amplían las posibilidades tácticas y la resolución de acertijos ambientales. Cada personaje cuenta con destrezas únicas que enriquecen la experiencia de sigilo cooperativo. Una decisión valiente e innovadora del juego es la eliminación de los tradicionales conos de visión enemigos. En lugar de depender de indicadores visuales, deberás interpretar el movimiento de las cabezas y cuerpos de los guardias para anticipar sus patrones, lo que aporta mayor realismo y tensión. Sin embargo, esta apuesta también puede complicar las cosas, sobre todo cuando varios enemigos patrullan simultáneamente. Por otro lado, el juego implementa un sistema de muerte instantánea que puede ser frustrante. Al ser descubierto, el resultado es un reinicio inmediato desde el último punto de control, sin posibilidad de escape o reacción.
Este enfoque puede resultar un poco duro para quienes prefieren opciones más flexibles o narrativas en sus partidas. En cuanto al diseño de niveles, Eriksholm apuesta por un recorrido lineal pero laberíntico, lleno de secretos y documentos que enriquecen la historia. Aunque las posibilidades de elección son limitadas y algunos puzzles resultan simples, la atmósfera, la dirección artística impecable y la cuidada banda sonora que intensifica la tensión hacen que la experiencia sea memorable.