Review. Beast of Reincarnation
Beast of Reincarnation supone una apuesta bastante diferente para Game Freak, alejándose por completo de Pokémon para adentrarse en el terreno del action RPG. Aunque sus combates son entretenidos gracias a un sistema de combos y unas animaciones bastante cuidadas, la experiencia termina viéndose perjudicada por una estructura demasiado repetitiva y una escasa variedad de situaciones. El juego apuesta claramente por la acción, mientras que sus elementos de progresión y mejora tienen un peso mucho menor.
Las distintas zonas no forman un mundo abierto, aunque cada capítulo presenta mapas relativamente amplios que permiten explorar sus rincones. El problema es que esa libertad rara vez se traduce en descubrimientos realmente interesantes, ya que la mayor parte de las áreas ofrecen poco más allá del camino principal. A esto se suman algunas indicaciones poco claras, escenarios que pueden provocar que el personaje quede atascado y una dirección artística que, pese a presentar entornos muy diferentes entre sí, no consigue imprimirles una personalidad especialmente memorable.
La historia, en cambio, es uno de los aspectos más destacados. La aventura nos lleva hasta un Japón del año 4026, donde la humanidad prácticamente ha desaparecido tras una misteriosa corrupción conocida como Blight, que ha transformado tanto los ecosistemas como a animales y personas. En este mundo devastado seguimos a Emma, una joven marcada por esta contaminación y convertida en una marginada, mientras intenta descubrir su lugar en una sociedad que la observa como algo diferente.
El principal problema de Beast of Reincarnation aparece cuando pasamos a los enfrentamientos. El sistema resulta divertido inicialmente, pero la poca variedad de situaciones termina haciendo que combatir pierda atractivo con el paso de las horas. La dificultad tampoco ayuda demasiado, ya que la experiencia general resulta excesivamente sencilla y poco estimulante, incluso cuando aumentamos el nivel de desafío. Un action RPG centrado tanto en sus combates debería exigir mucho más al jugador.
El desequilibrio se vuelve todavía más evidente durante algunos enfrentamientos contra jefes y criaturas. Hay enemigos que pueden caer con apenas unos golpes incluso en dificultades elevadas, mientras que otros presentan una resistencia desproporcionada. La cámara también puede convertirse en un problema serio, especialmente durante los combates más grandes, donde seguir correctamente los movimientos de los enemigos resulta complicado y puede dificultar acciones tan importantes como esquivar o bloquear.
A nivel técnico y visual, el juego cumple, pero tampoco consigue convertirse en una experiencia especialmente memorable. Las animaciones son buenas y hay suficientes elementos para mantener entretenido al jugador, pero la falta de una identidad artística realmente potente termina jugando en su contra. En un género cada vez más saturado, Beast of Reincarnation necesitaba encontrar una personalidad mucho más marcada para conseguir destacar.