Nombres como Koji Igarashi o Hideo Kojima hoy son referentes directos del desarrollo de videojuegos, pero en la década de los ochenta esta industria era una tierra de nadie y las compañías preferían ocultar la identidad de sus desarrolladores. Fue así como el primer Castlevania salió a la luz con unos créditos que, más que señalar a sus creadores, los escondían bajo sobrenombres bastante sugerentes.
Una de las tantas razones por las que el primer Castlevania se ha vuelto tan icónico, además de ser uno de los juegos fundacionales de la serie y uno de los títulos de acción más destacados de su generación, es que ocultó la identidad de buena parte de su equipo detrás de nombres falsos. Konami buscaba evitar que la competencia fichara a sus mejores talentos, pues los créditos eran una de las pocas formas de identificar a los desarrolladores más destacados de la época.
De esta manera, los créditos del Castlevania original se convirtieron en un pequeño rompecabezas. Entre los nombres que escondían la identidad de sus desarrolladores estaban estos pocos que se han podido identificar:
- Hitoshi Akamatsu – Transfish – Director y programador principal.
- Kinuyo Yamashita – James Banach – Compositora principal.
- Thomas Fujimoto – T. Fujimoto – Diseñador de personajes y arte.