Aunque el lanzamiento de Hades 1.0 ha captado mucha atención, el género roguelite/roguelike sigue ofreciendo joyas que merecen explorarse más a fondo. Un claro ejemplo es Towa and the Guardians of the Sacred Tree, desarrollado por Brownies Inc. y publicado por Bandai Namco. Detrás de su estética de anime colorido se esconden múltiples sistemas que permiten adaptar el juego a distintos estilos, sorprendiendo gratamente a quienes se adentran en él. El jugador toma el papel de Towa, un niño inmortal descendiente de los dioses encargado de proteger un pequeño poblado al pie del sagrado árbol Shinju. La historia comienza con un escenario clásico: un malvado dios, Magatsu, esparce un miasma que da lugar a la aparición de monstruos, los Magaori, que deben ser expulsados.

Pero las cosas no salen según lo planeado y Towa debe usar sus habilidades divinas para retroceder en el tiempo, brindando nuevas oportunidades de salvar el pueblo. A medida que avanza la historia, el crecimiento del poblado y de sus habitantes se vuelve un elemento central, reforzado por diálogos extensos y completamente doblados que permiten conocer la personalidad de cada personaje y estrechar vínculos con ellos. El núcleo del gameplay ocurre cuando Towa sale del pueblo y debe seleccionar a dos compañeros para cada partida: uno asume el rol de Tsurugi (espada), controlado directamente por el jugador, y el otro es Kagura (bastón), que sigue al Tsurugi y puede controlarse de manera limitada. Cada uno de los ocho personajes posee atributos y estilos de ataque distintos, mientras que los Kagura cuentan con dos elementos que limitan los hechizos disponibles.

Aunque pueda parecer complicado, el juego guía al jugador mediante breves videos en el menú de selección. Además, en cada partida es posible cambiar de personajes, redistribuir puntos de habilidad y equipar distintas espadas, lo que permite encontrar la combinación ideal de acuerdo con el estilo propio. Una vez seleccionados, los jugadores se adentran en arenas generadas aleatoriamente para enfrentar hordas de Magaori. Cambiar entre las dos espadas del Tsurugi es clave para recargar la resistencia, mientras que los ataques de los Kagura combinan elementos ofensivos y defensivos. Al finalizar cada área, se reciben recompensas: materiales para mejorar el pueblo y sus habitantes, o Graces, que otorgan habilidades pasivas para la partida actual, potenciando ataques específicos o modificando efectos de los movimientos.

Cada personaje tiene su propia barra de vida y la partida finaliza cuando ambos compañeros pierden toda su HP. El juego premia la planificación: esquivar ataques con dashes invulnerables, aprovechar golpes por la espalda y elegir rutas estratégicas para maximizar recompensas. Aunque se falle, los materiales recolectados permiten mejorar equipos y personajes para el siguiente intento. Además, se pueden adquirir puntos de habilidad para incrementar resistencia, velocidad de ataque o dashes, personalizando cada Prayer Child según la estrategia deseada. Con el tiempo se desbloquean nuevos sistemas: joyas que aumentan la probabilidad de obtener Graces específicos, inscripciones que mejoran atributos, y edificios en el pueblo que brindan mejoras pasivas o nuevas opciones de compra.

La forja de espadas incluye un minijuego de reacción que determina la calidad del arma y permite asignar atributos, creando interacciones interesantes entre los distintos sistemas. Uno de los puntos más destacables son los diálogos completamente doblados. Cada habitante tiene su historia, sus relaciones y su humor particular, mientras que los Prayer Children conversan durante las partidas sobre la misión, el mundo o incluso coqueteos. Todo esto aporta riqueza al universo del juego. La opción de usar la voz japonesa realza las emociones, aunque en el pueblo puede resultar repetitivo escuchar constantemente los llamados característicos de cada personaje.
El juego luce una estética de anime vibrante, con expresiones exageradas y encantadoras en los retratos de los personajes. Durante las secuencias del pueblo, los personajes parecen flotar, un detalle que no afecta el gameplay. La música acompaña adecuadamente la acción, aunque algunos temas son cortos y tienden a repetirse, especialmente en partidas largas.