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Review. Scott Pilgrim EX

Scott Pilgrim EX retoma el espíritu del clásico beat ‘em up inspirado en el universo creado por Bryan Lee O’Malley, pero lo hace intentando ampliar la fórmula con una estructura más abierta. Quienes jugaron Scott Pilgrim vs. The World: The Game reconocerán de inmediato muchos de sus pilares: personajes con gran personalidad, una estética pixel art muy expresiva, combates directos y una progresión que hace que cada luchador se sienta como un proyecto que va creciendo con el tiempo. Sin embargo, esta nueva entrega apuesta por integrar elementos de exploración y aventura dentro del esquema tradicional del género, lo que modifica ligeramente el ritmo habitual de avanzar escenario tras escenario.

La historia arranca con una premisa sencilla pero perfectamente alineada con el tono absurdo del universo de la saga. En una versión caótica de Toronto ambientada en un futuro cercano, diferentes facciones dominan las calles mientras una misteriosa amenaza provoca la desaparición de los compañeros de banda de Scott Pilgrim. A partir de ahí comienza un recorrido por la ciudad que mezcla peleas, misiones y encuentros con personajes conocidos. La narrativa nunca intenta convertirse en algo excesivamente complejo; funciona más bien como un motor que justifica el viaje y mantiene al jugador en movimiento mientras explora zonas, desbloquea rutas y enfrenta enemigos cada vez más extravagantes. El tono surrealista se mantiene constante, con portales, situaciones absurdas y referencias culturales que encajan bien con el estilo irreverente del material original.

El combate es, sin duda, el núcleo de la experiencia. El sistema mezcla accesibilidad con suficientes opciones como para permitir cierta profundidad cuando el jugador empieza a dominarlo. Cada personaje cuenta con ataques ligeros y pesados, movimientos especiales, agarres, ataques aéreos y diferentes acciones direccionales que amplían las posibilidades durante las peleas. A diferencia de otros representantes del género que se centran casi exclusivamente en atacar, aquí también existe un sistema de defensa que introduce un ritmo más táctico en los enfrentamientos. Cuando todo funciona en armonía, los combates resultan muy satisfactorios: los golpes transmiten impacto, los enemigos salen despedidos por la pantalla y cada pelea mantiene ese caos controlado tan característico de los mejores juegos de lucha callejera.

Una de las novedades más importantes está en la estructura del mundo. En lugar de limitarse a una sucesión de niveles lineales, el juego presenta una ciudad interconectada que invita a moverse libremente entre distintos distritos. Allí es posible aceptar misiones, hablar con personajes secundarios, visitar tiendas o regresar a zonas anteriores para desbloquear mejoras. Este planteamiento introduce ligeros elementos de rol: los enemigos dejan dinero, existen objetos equipables y diferentes mejoras que permiten ajustar el estilo de juego. Esta libertad tiene ventajas claras, ya que permite adaptar la dificultad y experimentar con distintas configuraciones, aunque también puede generar cierta repetición cuando el progreso requiere recorrer varias veces los mismos lugares.

El modo cooperativo refuerza notablemente la propuesta. La posibilidad de jugar hasta cuatro personas, tanto en local como en línea, transforma la experiencia en un festival de combates caóticos donde la pantalla se llena de enemigos, efectos y ataques especiales. En este contexto el juego muestra su faceta más divertida, aunque también aparecen algunos inconvenientes, especialmente en momentos donde la cantidad de elementos en pantalla dificulta distinguir con claridad lo que ocurre. Además, los jugadores más experimentados podrían encontrar el nivel de dificultad algo permisivo si dedican tiempo a mejorar estadísticas y equipamiento antes de enfrentar a los jefes.

En el apartado artístico, el juego mantiene una identidad visual muy marcada. La pixel art apuesta por colores vibrantes, animaciones dinámicas y un estilo claramente inspirado en el cómic, lo que convierte cada pelea en un pequeño espectáculo visual. La ciudad presenta una buena variedad de escenarios y detalles que ayudan a reforzar la sensación de estar recorriendo un universo exagerado y lleno de personalidad. A nivel técnico, el título se comporta con solvencia en PC, con requisitos modestos y un rendimiento estable que permite disfrutarlo sin complicaciones.

La música corre a cargo de Anamanaguchi, cuyo estilo mezcla sonidos electrónicos con energía rockera para acompañar la acción con un ritmo constante. Sus composiciones encajan muy bien con el tono del juego, aportando dinamismo a los combates y personalidad a los momentos de exploración. El diseño de sonido en general cumple su función, reforzando el impacto de cada golpe y manteniendo esa sensación arcade que define la experiencia.

8.0
Description
Scott Pilgrim EX logra capturar la esencia que hizo popular a la franquicia dentro del género beat ‘em up, al mismo tiempo que intenta ampliar su fórmula con una estructura más abierta y elementos de progresión adicionales. Puede que algunos jugadores prefieran el ritmo más directo de los títulos clásicos, pero el experimento funciona lo suficiente como para ofrecer una aventura entretenida, especialmente cuando se disfruta en compañía.

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