Review. Planet of Lana 2
Planet of Lana 2: Children of the Leaf retoma la historia presentada en Planet of Lana y expande su universo con una aventura que vuelve a apostar por una narrativa minimalista, donde los gestos y el lenguaje visual tienen más peso que las palabras. La protagonista, Lana, continúa su viaje acompañada por Mui, una pequeña criatura negra que recuerda a un cruce entre un gato ágil y un espíritu travieso. Juntos recorren un mundo lleno de belleza y misterio, en una travesía que combina momentos de calma, exploración y reflexiones sobre la naturaleza del mundo que los rodea.
Uno de los rasgos más distintivos del juego es su forma de contar la historia. Los personajes se comunican en un idioma ficticio y los rostros mantienen un estilo visual muy estilizado, lo que limita la expresividad tradicional. Sin embargo, esta decisión artística no reduce el impacto emocional; al contrario, refuerza el tono contemplativo del viaje. La narrativa se construye a través de acciones, silencios y situaciones que transmiten sentimientos con gran eficacia. El resultado es una experiencia que logra emocionar sin necesidad de largos diálogos, apoyándose en la atmósfera y en la relación entre los personajes.
La aventura comienza con un objetivo personal y urgente: encontrar una forma de ayudar a alguien cercano a Lana. No obstante, conforme avanza el recorrido, la historia se expande hacia temas más amplios. El juego aborda cuestiones como la pérdida, la injusticia o el deseo de poder, pero también reflexiona sobre la relación entre la naturaleza, la tecnología y las distintas formas de vida que habitan el planeta. En este sentido, la narrativa recuerda por momentos a obras como Final Fantasy X, que exploraban conflictos humanos complejos a través de un tono emotivo y reflexivo.
El mundo del primer juego también se amplía en esta secuela. A lo largo del viaje se descubren nuevos fragmentos de la historia de Mui y del pasado del propio planeta, mientras las decisiones y acciones de Lana influyen en el futuro de ese entorno. La protagonista se presenta como una heroína imperfecta que aprende de sus errores y crece a lo largo de la aventura, algo que aporta profundidad a su evolución narrativa.
En términos jugables, el título mantiene la estructura de aventura de plataformas en desplazamiento lateral. Los escenarios bidimensionales se combinan con pequeños rompecabezas que recuerdan al estilo de Limbo, donde la observación del entorno y el uso inteligente de las habilidades disponibles resultan fundamentales para avanzar. El juego alterna constantemente entre las capacidades de Lana y las de Mui, creando situaciones en las que ambos personajes deben colaborar para superar obstáculos.
Lana cuenta ahora con una movilidad más amplia que en la primera entrega. Puede correr, saltar, trepar e incluso nadar en secciones submarinas que añaden variedad a la exploración. Mui, por su parte, continúa siendo un aliado clave gracias a su agilidad y a sus habilidades especiales. Puede activar mecanismos pequeños, manipular dispositivos o interactuar con distintos elementos del escenario. A lo largo de la aventura también aparecen nuevas formas de interacción con el entorno, permitiendo controlar temporalmente criaturas o máquinas que ayudan a resolver ciertos acertijos.
Uno de los elementos que más destaca es el apartado audiovisual. La banda sonora vuelve a estar a cargo de Takeshi Furukawa, conocido por su trabajo en The Last Guardian. Sus composiciones orquestales acompañan cada momento del viaje con una sensibilidad notable, reforzando tanto las escenas más emotivas como los instantes de exploración. La música se integra de forma natural con el ritmo narrativo y contribuye a que la experiencia tenga un tono casi contemplativo.
Visualmente, el juego mantiene un estilo artístico muy cuidado, con escenarios pintorescos y llenos de detalle. El recorrido lleva al jugador desde aldeas flotantes construidas sobre palafitos hasta instalaciones tecnológicas, pasando por montañas nevadas, cuevas misteriosas y paisajes naturales de gran belleza. Uno de los entornos más memorables es el mundo submarino, donde Lana puede explorar profundidades llenas de vida mientras gestiona el oxígeno disponible. Estas secciones destacan tanto por su estética como por la manera en que introducen nuevas dinámicas de juego.