Review. MIO: Memories in Orbit
MIO: Memories in Orbit es un metroidvania que sigue la historia de MIO, un ágil robot que debe explorar una gigantesca arca tecnológica invadida por vegetación y máquinas fuera de control. Su misión principal es recuperar las Perlas, inteligencias artificiales del Vascello, para descubrir qué ocurrió realmente y devolver el equilibrio a este mundo en decadencia. La jugabilidad se basa en la exploración clásica del género: avanzar por distintas zonas, derrotar enemigos y desbloquear nuevas habilidades que permiten acceder a áreas antes inaccesibles.
Entre estas capacidades destacan el gancho, la esquiva, el planeo, la adherencia a muros y ataques especiales que sirven tanto para el combate como para superar complejas secciones de plataformas. Estas mecánicas hacen que el movimiento sea fluido y variado, aunque también elevan considerablemente la dificultad. Durante la aventura se obtiene nacar (la moneda del juego), que sirve para fortalecer a las inteligencias artificiales del Vascello, desbloquear el mapa, comprar mejoras y activar MODs.
Estos modificadores permiten personalizar a MIO con ventajas como mayor defensa, más daño o información adicional sobre los enemigos, aunque requieren abrir espacios específicos que pueden implicar penalizaciones si se usan ciertos módulos especiales. La exploración recompensa la curiosidad con objetos ocultos, fragmentos para aumentar los escudos y numerosos secretos repartidos por el escenario. Sin embargo, muchos de ellos están bien escondidos y exigen paciencia, observación y habilidad, lo que puede resultar frustrante para algunos jugadores.
El juego principal dura alrededor de quince horas, pero completar todo el contenido opcional y los secretos puede extender la experiencia hasta unas veinte horas. El nivel de dificultad es elevado, con secciones de plataformas especialmente exigentes y varios jefes que ponen a prueba los reflejos del jugador. Aunque existen opciones de ayuda, estas no siempre logran suavizar los momentos más duros, por lo que no es una experiencia pensada para quienes buscan un reto relajado.
En el apartado artístico, el juego brilla con luz propia. Su estilo dibujado a mano recuerda al trabajo previo del estudio en Shady Part of Me, pero con mayor riqueza de color y detalle. Cada zona del Vascello resulta visualmente impactante, acompañada por una banda sonora envolvente y un doblaje en francés que refuerza la inmersión narrativa.