Skip to content Skip to footer

Review. John Carpenter’s Toxic Commando

Para quienes crecieron disfrutando de propuestas cooperativas como Left 4 Dead o Back 4 Blood, la llegada de John Carpenter’s Toxic Commando se siente como una apuesta directa a ese mismo espíritu, pero con un enfoque mucho más caótico y exagerado. Aquí no hay medias tintas: el juego lanza oleadas masivas de zombis en pantalla con una intensidad que recuerda al espectáculo desenfrenado de World War Z, apostando por la acción constante y el cooperativo como eje central de la experiencia. La premisa no pierde tiempo en rodeos. En un mundo postapocalíptico al borde del colapso, el panorama es desolador y la supervivencia parece más una cuestión de suerte que de habilidad.

El grupo protagonista no está formado por supersoldados tradicionales, sino por personajes que, pese a su resistencia, mantienen un aire más cercano a ciudadanos comunes atrapados en una situación extrema. Bajo la guía de Leon, líder de la resistencia, el equipo se enfrenta a un entorno hostil donde la amenaza no da tregua. El detonante del caos es una sustancia conocida como The Sludge, un organismo que intensifica la amenaza zombi al provocar mutaciones aún más peligrosas. A lo largo de tres actos divididos en múltiples misiones, el juego plantea enfrentamientos constantes contra hordas de enemigos mientras se completan objetivos en escenarios semiabiertos. La estructura favorece un ritmo dinámico, donde cada misión introduce variaciones en los objetivos, evitando que la fórmula se vuelva repetitiva demasiado pronto.

Uno de los pilares jugables es la diversidad de clases. Cada personaje puede asumir distintos roles que afectan directamente la estrategia del equipo. El perfil ofensivo destaca por su capacidad destructiva y su mayor reserva de munición, mientras que el médico aporta sostenibilidad al grupo con habilidades de curación, incluyendo la capacidad de mantenerse en pie por sí mismo. El defensor funciona como un tanque que absorbe daño y protege al equipo con barreras, y el operador introduce un componente táctico mediante drones y ventajas en el uso de vehículos. Esta variedad no solo aporta dinamismo, sino que refuerza la importancia de la cooperación. Precisamente los vehículos juegan un papel fundamental en la experiencia. No se limitan a ser simples medios de transporte, sino que se integran como herramientas activas en el combate y la exploración.

Desde ambulancias hasta camiones militares, cada vehículo ofrece habilidades específicas que pueden marcar la diferencia en situaciones críticas. La gestión del combustible y las reparaciones añade una capa adicional de tensión, obligando a los jugadores a planificar sus desplazamientos y a no descuidar su estado en medio del caos. Aunque el juego está claramente diseñado para el cooperativo, también es posible disfrutarlo en solitario. Sin embargo, la inteligencia artificial de los compañeros tiene limitaciones evidentes, especialmente al interactuar con vehículos. Aun así, responden a órdenes básicas y cumplen su función en combate, lo suficiente para mantener la experiencia funcional, aunque lejos del potencial que se alcanza jugando con otras personas.

Las misiones, con una duración considerable, combinan objetivos variados que van desde transportar recursos hasta resistir embestidas masivas de enemigos o escoltar vehículos en condiciones adversas. La exploración también tiene su recompensa, ya que desviarse del camino principal permite encontrar recursos clave que pueden resultar decisivos en momentos críticos. Elementos como munición adicional, botiquines o herramientas especiales aportan un componente de gestión que equilibra la acción constante. En cuanto a progresión, el juego ofrece un sistema bastante completo. Las armas pueden personalizarse con distintos accesorios que modifican su rendimiento, mientras que las habilidades se desarrollan mediante un árbol que permite adaptar cada clase al estilo de juego preferido.

La flexibilidad para reajustar estas habilidades sin penalización es un acierto, ya que fomenta la experimentación. Además, los elementos cosméticos y la personalización de vehículos añaden un incentivo adicional, aunque más superficial. A nivel de dificultad, el título no se queda corto. Incluso en niveles estándar, las oleadas de enemigos y ciertas situaciones obligan a coordinarse y a aprovechar bien los recursos disponibles. La campaña principal ofrece una duración moderada, pero el contenido adicional planeado apunta a extender la vida útil del juego con nuevos desafíos y modos.

7.5
Description
John Carpenter's Toxic Commando logra capturar la esencia de los shooters cooperativos clásicos, pero lo hace con una identidad propia basada en el exceso, la movilidad constante y la integración de sistemas como los vehículos y la progresión flexible. No es una revolución dentro del género, pero sí una propuesta sólida y muy disfrutable en compañía, especialmente para quienes buscan acción directa, sin pausas y con un fuerte enfoque en el trabajo en equipo.

Leave a comment

This Pop-up Is Included in the Theme
Best Choice for Creatives
Purchase Now