La nueva entrega de la franquicia F1 de Codemasters y EA vuelve a la pista con una propuesta que mezcla drama, gestión y realismo técnico. ¿Vale la pena dar el salto a F1 25 en vísperas del inminente cambio de reglamento para 2026? Vamos por partes. Desde el primer minuto, la tercera parte del modo historia deja claras sus intenciones: aquí importa más la tensión entre bastidores que la precisión deportiva. Braking Point 3, protagonizado por la familia Butler y la escudería ficticia Konnersport, presenta un relato tan exagerado como entretenido, más cercano a una serie de televisión que a la Fórmula 1 real. Incidentes improbables, decisiones estratégicas ridículas y conflictos salidos de la nada forman parte del menú.

A pesar de todo, los 15 capítulos que componen esta campaña —con una duración de unas 7 u 8 horas— resultan jugables y variados, aunque para disfrutarla plenamente quizá haya que cerrar uno o dos ojos ante sus licencias narrativas. Donde F1 25 realmente pisa terreno firme es en el modo Carrera. Además de asumir el papel de piloto, ahora es posible dirigir una escudería como propietario. Esto añade una capa de profundidad bienvenida: gestionar contratos, presupuestos, instalaciones, personal y desarrollo técnico, todo con una interfaz accesible y bien explicada. El único punto discutible es que, aun en este rol gerencial, el juego nos obliga a participar en las carreras como piloto, lo cual limita la posibilidad de diseñar estrategias puras desde el muro o experimentar una simulación completa tipo F1 Manager. Hubiese sido ideal dejarlo como una opción.

En cuanto al modelo de conducción, F1 25 ofrece sensaciones más refinadas y exigentes, especialmente al salir de curvas lentas, donde controlar el acelerador se vuelve clave. Las diferencias aerodinámicas se hacen sentir con claridad a altas velocidades, y los bordes de pista son ahora menos punitivos. Además, el sobrecalentamiento del motor al rodar demasiado tiempo tras otro coche introduce una mecánica interesante que incentiva estrategias más agresivas. También se nota cierta evolución en la IA, que arriesga más, prueba distintas estrategias y comete errores humanos. Aunque aún hay margen de mejora, el avance es evidente.

El paquete se completa con modos ya conocidos como F1 World, la cooperativa de carrera, el multijugador (ahora con pantalla dividida local y cross-play), y un nuevo modo inspirado en la película oficial de la F1, que estará disponible desde el 30 de junio. Nada revolucionario, pero sí lo bastante robusto como para mantenerte ocupado decenas de horas. Aunque el motor gráfico EGO 4.0 ya acusa el paso del tiempo, la implementación de un nuevo sistema de iluminación y path tracing da nueva vida a los circuitos, especialmente aquellos rediseñados con tecnología LIDAR. El resultado es una mejora visual notable, aunque desigual: los trazados antiguos contrastan con los nuevos, y se nota.
En rendimiento, el juego se comporta de forma ejemplar. Incluso en hardware de gama media-alta como una RTX 2070 Super, el framerate se mantiene estable con altos detalles y resolución nativa. Sin bugs ni caídas notables, F1 25 parece ser un producto sólido desde el arranque. El apartado sonoro también da un paso adelante: los motores suenan más realistas y los mensajes de pilotos, ingenieros y jefes de equipo se han ampliado considerablemente. Eso sí, la música de los menús deja bastante que desear.