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Review. Ninja Gaiden 4

Hay juegos que uno no quiere que terminen. Cuando aparecen los créditos, sientes esa punzada de vacío que te impulsa a volver, a revivir cada combate y mejorar lo que antes costó tanto dominar. Ninja Gaiden 4 pertenece a esa categoría: un título que te reta, te frustra y te seduce al mismo tiempo, hasta que acabas reiniciándolo solo para disfrutarlo con más soltura y precisión.

Después de más de una década de silencio y de un tercer capítulo que dejó sensaciones encontradas, la saga regresa con una entrega que busca reconciliarse con sus raíces. En esta ocasión, el protagonismo recae en Yakumo, un joven ninja del clan Raven que tiene la misión de detener un ritual capaz de resucitar al temido Dark Dragon. Mientras tanto, Ryu Hayabusa, legendario héroe de la serie, ocupa un papel más enigmático, hasta el punto de enfrentarse al propio Yakumo. La narrativa, contada con saltos temporales, logra entrelazar ambos destinos en un conflicto que expande notablemente el universo de la saga y plantea nuevas tensiones entre clanes, profecías y el peso del legado.

Desde sus primeros minutos, Ninja Gaiden 4 deja claro que su prioridad está en la jugabilidad. El sistema de combate es rápido, técnico y exigente, con un equilibrio que premia la precisión sobre el simple botón-mashing. Yakumo se mueve con una agilidad brutal, y cada enfrentamiento se convierte en un ballet sangriento donde dominar el bloqueo, la esquiva y el contraataque es vital. Su arsenal crece con el tiempo y permite adaptar el estilo de lucha a cada enemigo, incorporando armas y habilidades que amplían las posibilidades tácticas. Además, el joven ninja puede liberar su Bloodraven Form, una transformación que potencia sus ataques y añade un toque espectacular a los combates más intensos.

Por su parte, Ryu Hayabusa también es jugable, ofreciendo un estilo más tradicional y pesado, centrado en su icónica Dragon Sword y las poderosas técnicas Ninpo. Controlarlo sigue siendo una experiencia imponente: cada movimiento transmite la fuerza y la experiencia de un guerrero legendario. Alternar entre ambos personajes refresca el ritmo y subraya sus diferencias, aunque algunos escenarios y jefes se repitan. El apartado técnico cumple, aunque no deslumbra.

Los escenarios están bien diseñados y la acción se mantiene fluida incluso a 120 fps, algo esencial para un juego tan veloz. Sin embargo, los modelados y algunos efectos se sienten algo rezagados frente a los estándares actuales. La música, en cambio, brilla con fuerza: un soundtrack metalero que eleva cada batalla y logra mantener la adrenalina al máximo. El doblaje, disponible en japonés y en inglés, aporta intensidad, aunque la interpretación de Yakumo puede resultar algo exagerada por momentos.

Ninja Gaiden 4 también se abre a más jugadores gracias a sus opciones de accesibilidad y niveles de dificultad, sin abandonar la esencia desafiante que define a la saga. Además, una vez terminada la historia, el juego invita a repetirlo con nuevas modalidades, desafíos extra y la posibilidad de controlar libremente a Ryu, lo que alarga la vida útil de forma natural. En definitiva, Ninja Gaiden 4 es el regreso que la serie necesitaba: brutal, preciso y con identidad propia. Recupera la intensidad y el espíritu que hicieron grande a la franquicia, al tiempo que introduce ideas frescas y un nuevo protagonista que podría sostener el futuro de la saga.

9.0
Description
Ninja Gaiden 4 es el regreso que la serie necesitaba: brutal, preciso y con identidad propia. Recupera la intensidad y el espíritu que hicieron grande a la franquicia, al tiempo que introduce ideas frescas y un nuevo protagonista que podría sostener el futuro de la saga. No será perfecto ni revolucionario, pero cuando un juego logra que quieras volver a él inmediatamente después de terminarlo, sabes que algo ha hecho muy bien.

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