Sony quería revolucionar los celulares Android y los videojuegos combinando lo mejor de dos mundos
Todas las grandes marcas de videojuegos tienen historias de triunfos, pero también de fracasos. Sony, pese a tener varias de las consolas y celulares más vendidas de la historia, tiene sus propias páginas oscuras, que sirvieron como valiosas acciones de lo que no debían hacer. Una de ellas era su primer híbrido: la mezcla «perfecta» entre un smartphone y una portátil de PlayStation… que terminó por estrellarse sin remedio.
Sony siempre ha sido un referente en el mercado de celulares inteligentes —o antes lo fue—. Sus buenas ventas le hicieron un referente en la industria, así como ya lo era dentro del sector gaming gracias a sus consolas. Sin embargo, los ejecutivos tuvieron la idea de fusionar lo mejor de los dos mundos, para crear así el smartphone definitivo para jugadores. De esta manera nació el Sony Ericsson Xperia Play.
El dispositivo fue lanzado en 2011, con una llegada paulatina a las diferentes partes del mundo a lo largo de dicho año. Su promesa era simple: llevar la experiencia de las consolas portátiles a los jugadores de celulares. Para ello, llevó el sello característico de PSP a un celular, con un pad retráctil con joysticks, los botones clásicos de la marca y una cruceta.